QUE VIVAN LOS RICOS!

Un amigo me decía que las inquietudes sobre mejoras económicas surgen cuando no se llega a fin de mes, y creo que tiene razón. Quisiera preguntar a quienes puedan tener respuestas adecuadas:

En el intento permanente de dinamizar la economía, o de lograr que las clases económicas menos favorecidas obtengan beneficios sociales que satisfagan en cierto modo los derechos humanos fundamentales como la salud, el trabajo, el vestido, los estudios, el transporte o la vivienda, sin entrar en otros como la libertad a la que tanta referencia se hace actualmente, me parece ver que las mentes económicas creativas son cada vez menos creativas, menos arriesgadas, y yo diría que hasta menos libres.

Todo es tan calculado y tan científico, tal vez con la excusa de no someter a ensayos al ser humano al que se le tiene tanto respeto, que se prefiere buscar soluciones puntuales que más bien parecen apaños a un rompecabezas que es mejor no tocar demasiado porque se puede desbaratar, y ese ser humano “al que se le tiene tanto respeto” que se las arregle como pueda. Se le tiene miedo al rompecabezas. Se calculan hasta ser imperceptibles las décimas y centésimas de los tipos de interés, o los puntos de la inflación o de la devaluación de la moneda, mientras la pobreza sigue generando infelicidad y tragedias en las casas y en las calles. Se habla de un gran progreso en el empleo porque llega la temporada turística y se abren los hoteles, o porque aquel desgraciado no tuvo más remedio que aceptar un contrato de explotación para no morirse de hambre o para pagar las deudas que no lo dejan dormir. Los sindicatos no dicen nada porque es de mala educación hablar con la boca llena, y se limitan a pelear por migajas porcentuales que a nadie benefician, con el argumento de que una mejora considerable en el salario mínimo causaría un desequilibrio presupuestario en las empresas que las conduciría a la quiebra inmediata, y al país a salir del mercado internacional donde los precios son más competitivos y quien no lo asuma así se queda por fuera. Falacias, mentiras, engaños, que se traducen en una mayor concentración de la riqueza en pocas manos, y en una creciente injusticia social. Y no hablo de comunismo pues soy consciente de que es un sistema que ha demostrado siempre y en cualquier parte la estupidez de sus principios y de sus métodos, porque desprecia la libertad del hombre y su entidad para convertirlo en factor matemático de una maquinaria social en la que por no haber ricos son todos pobres.

Hablo de mejorar o corregir el llamado neoliberalismo, que no es criticable como sistema económico de libre competencia, puesto que esté basado en la oferta y la demanda, adoptado como modelo económico mundial en esta época de la globalización que en muchas cosas es positiva, además de inevitable. Estoy convencido de que falla, y gravemente, en justicia social. Y son los órganos de gobierno, ejecutivo, legislativo y judicial, junto con los organismos económicos competentes que los orientan, los encargados de resolver este problema aunque se hable de cierto grado de intervencionismo. Que se hable!. No se puede dejar que el ciudadano indefenso sea víctima de esta aplanadora, con la excusa siempre válida porque es positiva de que tiene cubierta una educación básica (por cierto mala y politizada), un centro de salud asignado, un transporte publico subsidiado, alimentos básicos también subvencionados y si es discapacitado otra serie de compensaciones.

Pregunto: No se supone que forma parte de este concepto de desarrollo que toda persona con su trabajo puede vivir “decorosamente”? (Término relativo, claro, sujeto al cinismo y a la crueldad de quienes acumulan la riqueza, que se escandalizarían con sólo pensar en vivir la pobreza que justifican para los demás, y en la que no soportarían ser vistos ni por un instante de su vida).

Creo que es el momento, inaplazable, de buscar soluciones drásticas que realmente puedan producir un cambio en las economías de los pueblos. Puedo estar completamente equivocado, y lo admito. Como dice mi amigo puede ser que simplemente no llego a fin de mes. Pero me arriesgo, e

invito a que otros lo hagan, y propongo lo siguiente, independientemente de que muchos se lleven las manos a la cabeza, o duren varios días riéndose a carcajadas:

MEDIDAS

  1. Establecer un salario mínimo razonable. No la porquería actual (perdón si soy ofensivo pero es más ofensivo considerar que una persona o una familia pueden vivir con un salario mínimo mensual), que permita vivir bien a cualquier trabajador.

Para este ejercicio se debe hacer caso omiso de lo que podrían soportar o no las empresas, porque no se trata de afectar sus gastos o presupuestos. Sólo se trata de pensar en que los costos de las empresas no se pueden calcular con base en la explotación de sus trabajadores, y en lo que debe ser el buen nivel de vida de cualquier ciudadano que trabaje, o el de la familia que sostenga.

  1. Establecer porcentajes de contribución ciudadana a fondos sociales, educativos, de sanidad, etc., determinados por el nivel de salario percibido.
  1. Establecer un salario máximo nacional, tanto para la empresa privada como para los cargos oficiales.
  1. Participación de los empleados en las utilidades de las empresas, de manera que puedan supervisar su facturación y evitar así el manejo de dinero negro. De esta manera el gobierno podría percibir el IVA necesario para las inversiones que requiera la ciudadanía.
  1. Control TOTAL de calidad y precios sobre los alimentos de la canasta familiar, los productos y servicios básicos como la vivienda mínima establecida, el transporte, el servicio médico o los medicamentos y el vestido para evitar la especulación que se pueda producir con un fenómeno de demanda creciente como consecuencia de una mayor cantidad de moneda circulante.
  1. Establecimiento de un porcentaje mínimo de gastos a nivel nacional para evitar la fuga de capitales, controlables con la presentación de recibos en la declaración de la renta. Se trata no sólo del dinero percibido de la empresa en la que se trabaja, sino de aquel que se ha recibido del Estado y es lógico que sea justificado.

RESULTADOS

  1. Dinamización de la economía: Mayor consumo, con el consiguiente crecimiento de las empresas, del empleo y de la aportación al tributo nacional o autonómico.
  1. Mejor nivel socioeconómico de los trabajadores y sus familias.
  1. Estabilidad en el valor de la producción y por lo tanto de los precios de los productos exportables.
  1. Recaudación de impuestos proporcional a la actividad económica de los ciudadanos

No se trata de ayudar a los pobres, sino de que haya cada vez más ricos. Que vivan los ricos y que todos lo seamos.

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